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jueves, 17 de mayo de 2018

La tertulia de las diez: "La lata de tabaco"

Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.

Todos los objetos tienen su historia y algunos, son ellos mismos, los que nos la cuentan. Basta que rechacemos las casualidades, como algo fortuito en el momento oportuno, para que nos acontezca una y, no nos quede otra que tener que, mordernos la lengua.

Una tarde volviendo a casa, pensaba que dejar debajo de la bandeja de los cubiertos el dinero para gastos era una tontería y una incomodidad, muchas veces contaba con ello y ya me lo había gastado sin haberlo repuesto por estar en ese sitio tan poco apropiado. Así que, estaba decido a entrar en alguna tienda de todo a euro, para coger una cajita o lata pequeña; y tener así, más a mano y cómodo, el cash de la tienda.

Pues sí, con este pensamiento y esa consecuente intención, me tropecé con una reluciente lata de tabaco a mis pies, tenía el tamaño justo que andaba buscando y, por su reluciente aspecto, parecía estar en perfecto estado. lógicamente, me agache y la recogí. Al examinarla de cerca, pude corroborar que estaba intacta, podría darla el uso de mi pequeña caja de caudales.

Cambie la ruta del todo a euro, por la de un cajero, para empezar con buen pie mi guarda tesoros. Ya en casa, recuperé los casi agotados fondos del cajón de los cubiertos, y junto con lo obtenido en el terminal bancario, hice mi primer depósito en la lata de tabaco.
Los días fueron pasando y las semanas cada siete de los primeros, lo digo así porque no tengo constancia, a pesar del tiempo pasado, que volviera a reponer dinero de mi particular cajita de caudales; en cambio, yo sí seguía con mi rutina e iba sustrayendo, lo justo, para las compras típicas periódicamente.

El caso es que las semanas, agrupadas de cuatro y algún día suelto, daban paso a los meses, y yo continuaba sin tener que reponer dinero, para los pequeños gastos domésticos. Cada vez que abría la lata encontraba billetes, no sabía cuanto había y, aunque aparentemente bajaba el montante, en la siguiente ocasión no apreciaba la merma.

Una noche me dormí dándole vueltas a este misterio que, al menos, en gastos pequeños me había supuesto un ahorro durante ... ---me puse a pensar, y deduje que un año justo, mientras acababa de quedarme dormido.

Me desperté en mitad de la noche, empapado en un sudor frío, como si estuviera envuelto en mitad una densa niebla de ribera; frente a mí, una sombra con la forma no muy definida de una desgarbada silueta que, me hacía oír mis propios latidos, por el pavor ante su espectral visión.

Una cavernosa voz reverberante como de otra dimensión me decía que venia a cobrarse el préstamo, el eco retumbaba con la palabra préstamo y mi corazón ya no era capaz de bombear más deprisa. ---La tétrica voz seguía con su arenga del pago debido. ---Un año ha pasado y vengo a cobrarte un año de tu vida, vida, vida... El que te quedaba cuando me encontraste a tus pies, pies... ---el eco de sus palabras me estaba extremeciendo hasta el paroxismo.

Al fin, cerré los ojos y todo se quedo negro, el frío me iba helando, literalmente, el corazón que; ahora, iba espaciando sus latidos, como si el siguiente fuera solo eco del anterior, hasta que en la oscura y gelida lejanía se perdian definitivamente.

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3 comentarios:

  1. El blog de Evelyn Tavares me ha traído hasta aquí y me alegro porque me gusta lo que he encontrado. Te deseo mucho ánimo para seguir con tu proyecto.
    Me encantaría invitarte a tomar un té con hierbabuena en "El zoco del escriba" y así podamos seguir hablando de lo que prefieras.
    Un abrazo.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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    1. Hola Alberto, he tardado en ver tu mensaje, este blog esta latente casi durmiente. Seguramente nos crucemos más por WordPress, un saludo y gracias por la visita.

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  2. Un relato interesante, con un suspenso cargado de humor que me cautivó. Lo comparto en Facebook.

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