Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

https://jmvanjav.wordpress.com/

jueves, 17 de mayo de 2018

Libros: "La bruja, la espada y la hija del herrero"

No voy a contar la historia, en esta reseña, porque no viene a cuento, la lectura hay que disfrutarla desde la tapa hasta la contraportada. Todo lo que está entre medio es lo que nos debe dar rienda suelta a la imaginación y cada uno tenemos la nuestra.

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La cubierta y las ilustraciones interiores son obra de Andrea Obregón Mantecón (blog).

El relato de esta épica aventura esta estructurado similar al curso de un río; navegamos por él directos a la desembocadura de la trama, sin perder nunca la perspectiva de las orillas, con suficiente corriente y algún que otro rápido, para mantener el interés a lo largo de su recorrido hasta el final de la novela.

Todos los personajes tienen su personalidad, en especial la protagonista, rebelde pero con conciencia, autodidacta con todo lo que la acontece y tolerante, queda claro que nació en una época equivocada. El resto, también son especiales, con un rol más limitado, siendo engranajes necesarios de la maquinaria.

Desde el comienzo se ven las inquietudes de la muchacha protagonista y como debe tener que tomar importantes decisiones impropias de su situación y edad. La aventura comienza desde el principio, como debe ser, para coger impulso a una trama que va en crescendo. Las diversas paradas por el camino quedan reflejadas en cada capítulo para darnos un respiro y poder poner el marca páginas a la espera del siguiente.

La lectura es fácil, se podría leer de un tirón en una buena sobremesa, eso no quita que la trama incluya referencias sobre discriminación, libertades, igualdad, tolerancia, ecología o, hasta, espiritualidad. Hay pasajes de reflexión y también escenas de acción al más puro estilo vídeojuego.

La novela se podría definir como: Aventuras futuristicas con un toque de fantasía para todas las edades; por lo que contaría con un amplio abanico potencial de lectores. Para mi, lo fundamental de una lectura, es que me entretenga y, como así ha sido, no voy a poner peros a su lectura. Podría debatir algún aspecto más, pero tendría que entrar en detalle y descubrir cosas que es mejor hacerlo leyéndola.

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Por cierto, la autora, es vecina de blog en El Blog de Lídia

La tertulia de las diez: "La lata de tabaco"

Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.

Todos los objetos tienen su historia y algunos, son ellos mismos, los que nos la cuentan. Basta que rechacemos las casualidades, como algo fortuito en el momento oportuno, para que nos acontezca una y, no nos quede otra que tener que, mordernos la lengua.

Una tarde volviendo a casa, pensaba que dejar debajo de la bandeja de los cubiertos el dinero para gastos era una tontería y una incomodidad, muchas veces contaba con ello y ya me lo había gastado sin haberlo repuesto por estar en ese sitio tan poco apropiado. Así que, estaba decido a entrar en alguna tienda de todo a euro, para coger una cajita o lata pequeña; y tener así, más a mano y cómodo, el cash de la tienda.

Pues sí, con este pensamiento y esa consecuente intención, me tropecé con una reluciente lata de tabaco a mis pies, tenía el tamaño justo que andaba buscando y, por su reluciente aspecto, parecía estar en perfecto estado. lógicamente, me agache y la recogí. Al examinarla de cerca, pude corroborar que estaba intacta, podría darla el uso de mi pequeña caja de caudales.

Cambie la ruta del todo a euro, por la de un cajero, para empezar con buen pie mi guarda tesoros. Ya en casa, recuperé los casi agotados fondos del cajón de los cubiertos, y junto con lo obtenido en el terminal bancario, hice mi primer depósito en la lata de tabaco.
Los días fueron pasando y las semanas cada siete de los primeros, lo digo así porque no tengo constancia, a pesar del tiempo pasado, que volviera a reponer dinero de mi particular cajita de caudales; en cambio, yo sí seguía con mi rutina e iba sustrayendo, lo justo, para las compras típicas periódicamente.

El caso es que las semanas, agrupadas de cuatro y algún día suelto, daban paso a los meses, y yo continuaba sin tener que reponer dinero, para los pequeños gastos domésticos. Cada vez que abría la lata encontraba billetes, no sabía cuanto había y, aunque aparentemente bajaba el montante, en la siguiente ocasión no apreciaba la merma.

Una noche me dormí dándole vueltas a este misterio que, al menos, en gastos pequeños me había supuesto un ahorro durante ... ---me puse a pensar, y deduje que un año justo, mientras acababa de quedarme dormido.

Me desperté en mitad de la noche, empapado en un sudor frío, como si estuviera envuelto en mitad una densa niebla de ribera; frente a mí, una sombra con la forma no muy definida de una desgarbada silueta que, me hacía oír mis propios latidos, por el pavor ante su espectral visión.

Una cavernosa voz reverberante como de otra dimensión me decía que venia a cobrarse el préstamo, el eco retumbaba con la palabra préstamo y mi corazón ya no era capaz de bombear más deprisa. ---La tétrica voz seguía con su arenga del pago debido. ---Un año ha pasado y vengo a cobrarte un año de tu vida, vida, vida... El que te quedaba cuando me encontraste a tus pies, pies... ---el eco de sus palabras me estaba extremeciendo hasta el paroxismo.

Al fin, cerré los ojos y todo se quedo negro, el frío me iba helando, literalmente, el corazón que; ahora, iba espaciando sus latidos, como si el siguiente fuera solo eco del anterior, hasta que en la oscura y gelida lejanía se perdian definitivamente.

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La tertulia de las diez: "Los cuatro del Pub"

Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.

Juan, para los amigos John aunque muchos no tenía, era un hombre liberal y de ello presumía. Toda su vida fue fiel a si mismo y, en vez, de cerrarse en banda a sus ideas se solía abrir a las de los demás.

En el plano sentimental no podía ser menos y, en cuanto intimaba con una chica, le soltaba que él estaba a favor de los tríos. La cosa es que, bien lo dijera en broma o en serio, era el punto de inflexión de todas sus relaciones; al principio la excusa de ellas para dejarlo y, después de unas cuantas espantadas, su propia forma de terminar una relación.

Con el paso de los años, con tanto éxito a sus espaldas, al menos conociendo mujeres, acabó recalando en un Pub con bastante frecuencia. Era como un puerto, o mejor astillero, donde reparar y superar sus continuos desengaños románticos.

Al final la asiduidad al local era, prácticamente, diaria. Por lo que no es de extrañar que conociera allí a Pablo, para los amigos Paul aunque tampoco andará muy sobrado de ellos, y resultara ser otro tío tan liberal como él; que le había pasado parecido con sus relaciones sentimentales.

Al ser ahora dos, John y Paul dejaron la barra, se sentaban en una mesa y pasaban allí las tardes noches; abriendo sus mentes, el uno con el otro, escuchando de fondo la música de su época. Claro, un lugar ambientado estilo retro, sus canciones también tenían que sonar antiguas. Salvo los días de actuación, también con música no más allá de los ochenta o jazz clásico, solamente la clientela fija mantenía la caja de este atraque del siglo pasado.

Un día de esos con música en directo, a la mesa de John y Paul; viendo que estaba medio ocupada se les acerco Jorge, George para los que le conocían ya que amigos no tenia, a pedir permiso para sentarse y ver el espectáculo. George era justo de la mitad de edad que ellos, por eso igual no se cortó y preguntó, pero su mentalidad claramente era afín a la generación anterior de los otros dos.

A partir de aquel día ya fueron tres los ocupantes de mesa de los liberales, John y Paul a un lado y George justo enfrente de ellos. Al final consiguieron tener su trío, no en el aspecto que imaginaban pero sí en el plano amistoso. De hecho, el tema a veces salia con doble sentido, y los tres se partían de risa; todavía seguían buscando a la mujer liberal que cumpliera su fantasía.

Otra broma que, inconscientemente, soltó George fue el día que les dijo que el perro del Barman, el Collie que estaba siempre echado en la entrada como un portero, se llamaba Ringo. Las risas de los tres, despertaron al propio animal, que bostezo y volvió a echarse después del estridente sobresalto.

Es normal que toda esta gente se junte en el Pub Lonely Hearts


La tertulia de las diez: "La casita de la pradera"

Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.

Al ver el anuncio no daba crédito a lo que leía, seguro que era un error de impresión, esa magnifica casa no podía ser tan barata. Era cierto que estaba a una hora de la ciudad, pero el pueblo era bonito y las fotos de la casita muy sugestivas. Cas, Castillo en el DNI y Cas para todos los demás, quiso comprobar si el anuncio del periódico era un error o bien la ganga que aparentaba.

Al llamar al número de contacto, Cas se quedó todavía más extrañado, efectivamente el irrisorio precio era correcto, pero como todas las gangas tenía su trampa. El realmente no estaba interesado en comprar una casita de pueblo, pero al ver que, a esa en concreto, le faltaba un cero en el precio, el reclamo fue irresistible y tuvo que salir de dudas. Con la confirmación recibida ahora si era un comprador potencial y más que interesado.

Ciertamente, desde la ciudad hasta el pequeño pueblo, se echaba una hora de viaje. Cas fue puntual a la cita aunque la vendedora ya estaba allí. La buena señora, nada más ver apearse al sesentón del coche, supo que era su cliente y le invitó justo después del saludo, a tomar un café mientras hablaban en la casa de al lado que era precisamente la suya.

—Bien, voy a ir al grano y le voy a decir la condición de la oferta —le dijo la buena señora mientras servía el café y empezó a narrar toda la historia. —El señor que vivía en esa casa no tenia familia y, aunque era reservado y casi ermitaño, siempre fue cortes y buen vecino. La verdad es que todos los de este pueblo somos más o menos así, hace veinte años el pueblo quedó casi abandonado y al morir el último vecino, alguien del ayuntamiento del municipio, tuvo la idea de adquirir todas las propiedades a los posibles herederos e ir revendiéndolas a gente de ciudad que buscara un entorno rural. En aquella época, vino la primera generación de urbanitas, con ganas de la tranquilidad de estar así de apartados. La cosa fue bien, y rápidamente se rehabilitó la barriada, además fueron previsores y para evitar que se pasara la moda y volviera a despoblarse; idearon un plan vecinal muy tentador…

Después de una pausa para acabar de tomar el café sin que se enfriara la vendedora siguió su relato.

—Como verás… —hizo una breve pausa para explicar su cambio de tratamiento antes de continuar. —hemos tomado café ya me sobra el usted; La mayoría de los que estamos aquí somos jubilados no muy achacosos, el hospital nos pilla un poco lejos. —Sonrió con cierta malicia, por su parte Cas seguía expectante la narración sin percatarse que, con tanta atención, no le quitaba ojo a la vecina, de ahí igual la socarrona sonrisa de la mujer.

—Pues eso, que dentro de lo que cabe somos gente mayor, pero nos valemos bien. La regla es sencilla, para evitar que se pueda quedar de nuevo sin un alma, debemos tener una mascota, perro o gato, y dejarlos la vivienda por herencia. Tasamos la propiedad a un décimo de su valor más lo que el fisco cobre, eso no lo podemos diezmar. Y el que compre tiene que hacerse cargo del titular que es el animal de la casa y, cuando este muera, se debe reponer para que sea el nuevo beneficiario del testamento y así seguir la transmisión. Todo esto no lo podía contar por teléfono, además, teniendo que venir hasta aquí, la mayor parte de los especuladores, moscones y curiosos nos los quitamos de encima. Tu has venido y parece que, si te interesa, además, no me has dejado de mirar y me he sentido halagada, ¿qué me dices?

Cas estaba encantado con el acuerdo, tener mascota siempre le había gustado, pero en un piso no era plan y menos cuando aún estaba trabajando. La vecina tampoco le parecía mal, a pesar de que le hubiera sacado los colores con su último comentario burlón, ahora si la estaba mirando como mujer y no como la vendedora por lo que todavía subió más el color de sus mejillas. Así todo, después de carraspear tomó la palabra.

—Me parece perfecto, es lo que andaba buscando y a este precio no tengo nada que regatear, además siempre he querido tener una mascota.

—Pues nada, —contestó la sonriente vendedora, se había dado perfecta cuenta del rosa subido de tono de su interlocutor y por ello todavía le caía mejor. —Podemos empezar el papeleo, tengo WiFi y lo demás lo podemos hacer mañana en la gestoría que hay en el municipio, son solo quince minutos yendo en coche. Voy a enseñarte la casa, como veras esta lista para habitar y limpia, así que, si estas decidido te puedes quedar ya esta noche en ella y, si eres de cena ligera como yo, te puedo ofrecer una ensalada de huerta…

Hizo una pausa para ver la expresión del hombre y esta vez fue ella la que noto algo de calor en las mejillas. Parece que si van a ser vecinos la socarrona y el tímido, era la sensación que se respiraba, mientras se aproximaban a la casita de campo. Al abrir la portilla un ladrido amistoso rompió aquel embarazoso silencio, a lo que ella reacciono y retomó la conversación.

—No he callado en toda la tarde y ni siquiera me he presentado, me llamo Gertrudis, pero todos me dicen Ger que suena como ella en inglés. Este que viene, tan contento meneando la cola y ladrando, es tu compañero de casa Cas. Cas ven aquí bonito, saluda a tu nuevo compañero. ¿Por cierto querido, cómo te llamas?

Tertulia [IV] Bis y bis by Úrsula & jm vanjav

Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez. Esta vez en colaboración conjunta :)

Enlace al origen de todo:

Tertulia [IV] by Úrsula & jm vanjav

Desenlace y epílogo

La obra terminó y al bajar el telón la ovación fue efusiva, lo que en principio parecía una historia mitológica al uso, resulto ser una interpretación anacrónica de la realidad actual. En los institutos hay especímenes de todo tipo y, precisamente, sus dos interpretes daban la exacta medida de sus papeles, algo que a priori nadie lo hubiera esperado.

El Narciso era un autentico lobo solitario, tanto por su autosuficiencia como el carácter bronco, que exhibía las pocas veces que compartía algún comentario. La realidad es que su falta de dotes sociales era por ser, generalmente, excluido sin haber estado y por la recíproca animadversión que eso le provocaba con los grupos.

La Eco en cambio si era una chica popular, encajaba bien en cualquier colectivo, además era más inteligente que la media. Su problema radicaba, en su falta de confianza en si misma, al sentirse más inteligente que atractiva. Evitaba mostrar cualquier sentimiento afectivo envolviéndolo con la ñoñería que la caracterizaba.

Al volverse al levantar el telón, todo el aforo esperaba ver a los dos protas saludando para repetir la ovación a tan realista e inaudita interpretación. La sorpresa no se hizo esperar, como si de un bis se tratara, Narciso y Eco seguían en su sitio con su intercambio de frases, esta vez fuera del guion, totalmente improvisadas, pero igual de sentidas:
  • Pobres seres insignificantes enamoradas hasta las trancas ¿no sientes ni siquiera un poco de vergüenza al tratarnos con tamaño desdén y prepotencia?
  • No te confundas, las enamoradas de verdad invidentes deben ser, pues usan de lazarillo su corazón y no dejan que sus ojos se cieguen, caprichosamente, de lo que veis cuando me miráis.
  • Esos eran otros tiempos Narciso, cómo se nota que has perdido el norte!
  • ¿Para qué hablar, si con una simple mirada, el aire se llena de suspiros; unos ahogados y otros exaltados, de las doncellas a mi paso? Tiempos que en balde no han pasado por ti, por lo que veo, no me extraña la desorientación con tu actual visión.
  • Respeta mi retiro en la cueva, necesito hacer mi duelo aunque no lo merezcas. Olvídate tu de mi!
  • Bien dices cueva, morada de bestias y brujas, en tu caso ambas. Olvidarte, hasta con este camino lo haré, volverme a cruzar contigo no será cita en mi agenda.
  • Así no se trata a una dama muchacho. Ni buenos modales aprendiste. No deseo oírte más!
  • Los buenos modales son los adecuados, preséntame a una dama y como tal será tratada. Con una bruja, las zalamerías es malgastar palabras, y tu buena fe de ello puedes dar.
  • Perdiste tanto tiempo en mirarte a ti mismo que ni siquiera sabes del precioso lunar que adorna mi hombro izquierdo. Y dicho esto, recuerda que ya convertido en flor no tienes voz!
  • Un punto, más bien verruga aunque por lunar lo quieras pasar. Para qué necesito voz si con pluma y tinta ilustró los pergaminos con mi sabiduría. ¿Me hablas de esa mancha que parece una mosca posada? Ciertamente, ofende menos que la verruga que acompaña tu aguileña nariz. 
  • Ni muerto te callas, Narciso! ¿Y ves como no sabes ver más allá de ti? NO se llama aguileña sino respingona, o celestial (la llaman también).
  • Llámala como quieras aunque, la tierra, puedas arar con ella. O usarla de saeta, para dar las horas, cuando al sol enfrente tengas. Mira que, más que nariz, parece puñal de espadachín.
  • No tienes remedio, me rindo a tus pies, pero por favor déjame ya Narciso que me vas a agotar! Por favor, no dejes de escuchar La canción del Eco... Te ablandará el corazón.
  • Ya he escuchado tu lamento, ahora, musicado. Ciertamente, los dioses, caprichosamente, han actuado. A ti, sin tu voz, te han dejado. Y a mí, en capullo florido, convertido. Ahora dime, por señas, claro, quién de su soberbia hace capricho y que pobre mortal, eso sí bien o mejor parecido, paga con su belleza tal maleficio. Dime Eco, mejor escribe; que, con tus señas, no sé si me contestas o sigues tirando los tejos; si no tengo razón en mi reclamación.
  • Vivir en la ignorancia, en ocasiones, te da la felicidad.
  • Bien dices, ignorancia vestida de atrevimiento, al pretender llamar mi atención con sus pobres aspavientos. Moscas, que en la oscuridad, confunden las llamas de un fuego con la luz del atardecer, y al aproximarse, irremisiblemente, en mitad de las brasas acaban, por su falta de saber.
  • Yo seguiré vagando con mi pena y tu pagarás tu culpa llevando mi eco a cuestas. Y tampoco me recrimines que te ‘tirase los tejos’ con tamaña sutileza como lo hice, por otra parte, pues fue, es y seguirá siendo práctica habitual cuando alguien te interesa. Convencida estoy de que si el artífice de los tejos hubieras sido tu, varón, aun sin sutileza te parecería de lo más ‘molón’ Dicho lo cual, entre tu y yo nada queda ya. Ni tan bella canción es capaz de reblandecerte. Así, DEP por los siglos de los siglos ¡Amén!
  • Buena inscripción para una lápida. Te repites más que tu misma Eco, es lo único que se ajusta a tu personalidad, tu nombre. Insistes en que, mi persona, pague tus penas, olvidando que los dioses fueron los culpables de todos tus males. Si para los restos muda te quedaras, garantizarte puedo que ya nada me dirás, vuelve a tu cueva, y olvida ya a este capullo florido, que al final del verano marchito quedará. Ni a los más hermosos y bellos, la vida nos sonríe, cuando el destino en manos de los caprichosos dioses reside.
Los dos últimos diálogos fueron con un tono tan sentido que cortaron el silencio de la sala. Al cabo de unos segundos el telón se bajó y la ovación no se hizo esperar. Duró hasta que, entre las cortinas asomaron los dos interpretes, en esta ocasión sí saludando, con lo que los aplausos se mantuvieron hasta que, la música ambiente, los fue apagando como un eco.

Narciso y Eco se conocían desde hacia cuatro cursos y por sus caracteres, prácticamente, no habían cruzado palabra hasta que fueron seleccionados para la obra de teatro del examen final de la asignatura. Las felicitaciones de la profesora de arte dramático a ambos eran tan sinceras como sobreactuadas, los dos jóvenes, ante tal retahíla de adjetivos gratificantes, se miraron, fijamente, como si fuera la primera vez que se vieran.

Ciertamente, era la primera vez, se vieron como se deben ver los seres humanos, con la personalidad desnuda, tal y como nos deberíamos mirar todos, al menos, cuando queremos ser sinceros. Después de su actuación, en la que se interpretaron a si mismos, ya no había apariencias que ocultara su verdadera personalidad. Y su conexión sin ser, precisamente, amistosa o sentimental, sí estaba a su mismo nivel de confianza.

A raíz de la obra, las vidas sociales de Narciso y Eco, cambiaron sustancialmente. Secretamente tenían un grupo de Whatsapp donde, él la daba consejos de autoconfianza, y ella hacía lo propio para que él se integrara socialmente. Así que ahora se encontraban en todos los acontecimientos sociales, que de antes tanto evitaban, saludándose con una mirada de complicidad.

La tertulia de las diez: "El sueño recurrente"

Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.

Desde hacia una buena temporada todas las mañanas era la misma historia, despertar cansado como si en vez de dormir saliera de un turno de trabajo, unos pensamientos casi desvanecidos que siempre eran los mismos y un regusto metálico y ácido en la boca.

Cambio  varias veces la rutina, intentando dormir primero, cenar cosas muy ligeras, no probar el alcohol y toda la gama de infusiones al uso. Evitaba la química de las farmacias, a pesar de tener recetas, por varios episodios de alucinaciones que resultaron peor que la enfermedad. Al final, lo que mejor resultado le daba era aguantar hasta la madrugada despierto para, al menos, coger un sueño profundo y descansar un poco más.

Esta nueva rutina le vino bien porque volvió a retomar su afición a la lectura, leía todas las noches desde las diez hasta más de las dos de la madrugada, que era el momento en que mejor le sentaba a su descompensado organismo, para dejarse dormir. Rápidamente se fue poniendo al día, en su abandonada biblioteca, alternando novelas densas con otras que recopilaban relatos.

Su espectro de géneros era amplio pero los relatos de anticipación y, sobre todo, de civilizaciones con tecnologías avanzadas ensombrecía al resto. De hecho, por este aluvión de historias, se montó una teoría sobre lo que le estaba pasando y hasta la forma de demostrarlo con una experiencia única y revolucionaria.

Para su experimento no hacían falta componentes muy costosos, lo más complicado sería el tiempo, según sus cálculos necesitaría unas cien horas para completar la prueba. Así, que preparó una lista con todo lo necesario y fijo la fecha del siguiente puente más dos días adicionales de vacaciones para su paso a la posteridad.

Ya se había hecho con todo el material, lo fue tachando, para no dejarse nada olvidado:
  • Piscina infantil de 2x1,5m
  • Una caja de botellas de suero nutritivo
  • Kit de vía y conexión para el suero
  • 2 calentadores de acuario
  • Traje fino de neopreno
  • Sonda urinaria
  • Cocktel de la farmacia con receta
  • Caja de bolas de poliexpan de 15cm
  • Antifaz de dormir
Bueno, estaba todo, y ya había cogido el lunes y el martes de la semana siguiente, así que cuando volviera mañana del trabajo podría empezar su experimento. Aquella noche no pudo leer ni dormir, estuvo preparando todo para que cuando volviera a media tarde empezar su Experiencia Interdimensional.

Por suerte el trabajo de esa víspera de fiesta era como un anticipo de la misma y las ocho horas se le pasaron rápidamente. Ya en casa tenía la piscina montada, en la sala, con 30cm de agua y los dos calentadores manteniendola a 38º. Encima de la mesa estaban dispuestas las botellas de suero, en un sistema de rampa, para para ir proporcionando gota a gota su fuente de alimento e hidratación de las cien horas siguientes. Solo le faltaba ponerse la sonda, a través de un corte que le había hecho al traje de buceo. Lo más complicado, seria clavarse la vía, para conectar el conducto del suero.

Era la hora, se tomo las pastillas para dormir y se recostó, flotando en la piscina con las bolas de poliexpan, como separadores, evitando que su cuerpo tocara las paredes de su literal cama de agua. En seguida le llegó el sopor del sueño químico, había aumentado algo la dosis para entrar antes en su trance, solo tuvo tiempo de ajustarse el antifaz y dejarse flotar...

La tertulia de las diez: "John el rebelde"

Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.

En el barrio todos le llamábamos Juan el rebelde, era una verdad a medias que reforzaba el adjetivo de su nombre. Lo bautizaron Rafael pero él ya desde pequeño, tal vez por las películas del Oeste que todos los sábados por la tarde solían pasar la televisión, le gusto el nombre de John y, tanto en su familia como con el resto de gente, consiguió que lo llamáramos así.

Lo que empezó como broma o mote acabó siendo su nombre; en cuanto a lo de rebelde, aquí si que no hubo discusión, precisamente tuvo muchas, el sobrenombre fue plenamente justificado. Discutir todo lo establecido, las típicas costumbres en concreto, era la cruzada de John desde que empezó a hablar. Su verborrea, con tanta practica bien entrenada, le daba siempre un argumento más que, a la postre, acababa siendo la puntilla de toda costumbre establecida que se le pusiera por delante.

En el colegio no iba a ser menos y en clase de religión, sobre todo con el catecismo, nos amenizaba las tardes con sus cuestionamientos. Los pobres curas de la época; más acostumbrados a ponerle la mano en la mejilla, que ofrecer ellos la suya, en cuanto a temas divinos se tratara; empezaban no dando crédito a las intervenciones de John, que primero era Rafael, luego Rafa (a mitad de la discusión) y finalmente la reencarnación del diablo; cuando arrojaban la toalla verbal junto con una hoja de castigos escritos.

John el rebelde asumía su penitencia, rezando de corrillo, como si trabalenguas se trataran, la larga lista de oraciones por sus blasfemias. En la clase siguiente, él por su parte, devolvía una hoja escrita; no con clausulas de paz o una reflexión constrictiva de su supuesta blasfemia; sino con las preguntas, pasadas a limpio, que incendiaron en la clase anterior, al representante de Dios en la tierra, a modo de cuestionario, esperando ser respondidas:
  • ¿Por qué si Dios es todo poderoso y perfecto, nos hace malos e imperfectos  y nos castiga por ello, sabiendo de antemano lo que va a pasar?
  • ¿Por qué alguien, por malas cosas que pueda hacer en su breve vida, comparada con la eternidad, va al infierno por el tiempo de los tiempos? ¿Siendo Dios tan bueno, no tiene reinserción para esas almas y, nosotros, seres inferiores, sí?
  • ¿Por qué los curas que no se casan ni tienen hijos, dan lecciones de como se tienen que comportar las familias, si solo saben de eso por los libros?
  • ¿Por qué si la Iglesia tiene tantas riquezas, para hacer sus buenas obras, pide dinero y no gasta de sus recursos?
  • Volviendo a Dios, padre: ¿Por qué si el Señor me hizo como soy, rebelde, quiere que cambie a dócil como un cordero? ¿No es un contra sentido D. Antonio?