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domingo, 24 de diciembre de 2017

La complejidad de las personas sencillas

Digo personas sencillas, no simples, para evitar una mala interpretación. No es un contrasentido que lo sencillo me pueda parecer complicado, simplemente, se nos puede escapar si sólo consideramos como profundo a lo recargado o sofisticado, ya sea en el ámbito que sea.

Una persona sencilla tiene también una filosofía de vida simple, no necesita documentarse ni aprender teorías de los grandes o de los revolucionarios del pensamiento. Su forma de vivir y sentir las cosas es la esencia misma, es todo eso que puede hacer rebosar una biblioteca para tener que explicarse.

Describir un paisaje es complicado pero hacerlo con sensaciones o emociones, a alguien que no las conoces, es llenar de frases grandilocuentes hojas, capítulos y libros enteros. En cambio, quien se emociona y siente por si mismo, no necesita que nadie se lo cuente. Así es de simple o sencillo, por eso mismo, una persona con esa armonía, lleva incorporado el mágico decodificador; para todo nos cuentan, al resto, e intentan que además entendamos.

Deberíamos aprender más, por nosotros mismos, desarrollando nuestras facultades, que buscando respuestas en los libros. Seguramente una persona sencilla, al leer a algún gran pensador o filosofo, diría que eso ya le suena y que lo entiende perfectamente. Seamos mas sencillos, que no simples lectores, y utilicemos a los filósofos para contrastar nuestras propia filosofía y no como el catecismo de nuestro pensamiento.

Por supuesto es mi simple opinión :)        JM Vanjav WordPress

lunes, 20 de febrero de 2017

Volviendo a la carga: "De tontos, listos, inteligentes, necios, estúpidos y genios"

Hacia tiempo que no soltaba alguna tontería, ni profunda ni de medio pelo, así que lo retomo donde lo dejé:

"De tontos, listos, inteligentes, necios, estúpidos y genios".




Empecemos por las definiciones básicas, sin acritud, en función de su actitud ante los lances diarios de cualquier índole importantes o banales:

  • Tonto, alguien a quien no se le da bien resolver situaciones por si mismo, suele necesitar que le digan que hacer. Para abandonar este estatus solamente precisa de la intención aprender, en vez de hacerse fuerte en su postura de tonto.
  • Listo, el que sabe mucho y solventa con facilidad cualquier situación cotidiana que conozca. Si la desconoce suele caer en picado y, o bien la elude, o la oculta.
  • Inteligente, sepa mucho o poco, cualquier situación conocida o no, es un desafío para resolver; lo hará con mayor o menor fortuna pero seguro que lo intenta.
  • Genio este suele ir un paso más allá del resto, plantea los problemas y los soluciona. Seguramente por ello son tan escasos, o bien, sus genialidades se nos escapan al resto.

Los otros dos que faltan se pueden definir por extensión de los listos de turno de nuestra sociedad:
  • Necio, es el listo pondera su saber olvidando y escondiendo sus limitaciones creyéndose inteligente. Los inteligentes que si son sabedores de sus carencias se consideran tontos, ·cuando tropiezan con algo que no pueden solucionar, pero de los que intentan aprender a solventarlo.
  • Estúpidos, cuando un listo (listillo, aventajado, creído de si mismo...) no se conforma con creerse inteligente y tontea con la genialidad es un estúpido a conciencia y no por falta de intelecto.

Puestas así las cosas y para ponderar la realidad, afortunadamente, y a pesar de lo dicho acerca de necios y estúpidos, nadie es al 100% ni tonto ni listo ni inteligente (genio ni lo menciono). Todos en una medida u otra y, según la situación que se nos presente, nos mostramos perdidos (tontos), sobrados (listos) o resolutivos (inteligentes).

Como reflexión final diría que evitemos caer en la necedad o la estupidez, seamos listos para lo cotidiano, inteligentes para lo inesperado y pidamos ayuda cuando nos quedamos atascados. Un tonto que quiere aprender es básicamente un inteligente humilde, mucho mejor que comportarse como un necio o presumir de estúpido :P

sábado, 2 de abril de 2011

Barrio Sésamo: Emociones fuertes o sensaciones fuertes

Confundir o entremezclar términos es algo habitual, por ello, se suelen banalizar las emociones con las sensasiones. Fuera de contexto resulta, a mi modo de ver, algo ridiculo y falto de tacto. Lo que nuestros sentidos captan son sensaciones y lo que sentimos internamente son emociones.


Cuando se producen percepciones de peligro si disparamos las alarmas y la emoción del miedo toma las riendas, para bien o para mal, paralizándonos o haciéndonos enfrentar a la situación. También, escuchando una determinada canción, o viendo una escena de una película, o leyendo un pasaje de un libro, podemos desatar las mas diversas emociones.


Lo que quiero decir, es que los sentimientos son propios de cada uno, y que estos, son los que realmente provocan las emociones. Lo que captamos con los sentidos puede evocar o distraer, pero no crear emociones. Seguramente, mi forma de interpretar las cosas, no tenga mucho sentido, sólo sea otra tontería más en este blog, pero; el ejercicio de pensar y soñar nos mantiene vivos, a mi, al menos :-) 

sábado, 9 de octubre de 2010

Casi un Déjà vu

Ahora con el TDT los fines de semana se puede ir saltando de película en película a través de los diversos canales. Hay de todo pero se puede hacer una sesión continua aceptable y algunas veces mas que decentemente.


Hoy en un de esos canales ponían una que hacía mucho tiempo no revisaba y me dejo buen recuerdo. Me refiero a Sospechoso (1987), recordaba la trama y el desenlace pero la puesta en escena y el desarrollo de la trama me mantuvo distraído. No obstante, había una escena que me venia a la cabeza pero no la encajaba con la historia que estaba viendo.


A continuación, en otra cadena, pasan Falso testigo (1987) y, al poco de comenzar, veo la escena que me estaba recordando el otro filme. Son curiosos los caminos que usa el subconsciente para mostrarnos las cosas. Que una película te recuerde una escena, que corresponde a otra, no tiene nada de particular. Siendo ambas del mismo género cinematográfico y estrenadas en la misma temporada, aumenta este tipo de confusiones.


El hecho que veintitantos años después, la proximidad sea sólo de horas y en cadenas de televisión que no tienen nada que ver entre si, es una circunstancia como mínimo improbable. Este tipo de situaciones y casualidades temporales estimula la imaginación y, a pesar, de nuestra insignificancia en el marco del Universo que nos envuelve, nos da (a mi por lo menos) un suspiro de frescura.