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martes, 7 de octubre de 2014

Las esferas de la razón y su evolución para nuestras relaciones


Los seres humanos nos diferenciamos del resto de los seres vivos porque somos inteligentes y eso nos hace arrogantes. Tanto que nos llegamos a creer el centro del Universo. No hay más que vernos cuando discutimos, especialmente, con otr@.


Efectivamente, la inteligencia nos dota de la razón y nosotros nos envolvemos con ella como si fuera nuestro escudo de fuerza. Y por la razón,como auténticos paladines de su cruzada, avasallamos a cualquiera que nos contradiga sin querer ni intentar ver más allá. No somos conscientes que, generalmente, la verdad no habita en esas diminutas esferitas de autodeterminación, sino que reside justamente en esa esfera infinitamente más grande que separa nuestras posiciones.


Con el tiempo, después un montón de batacazos y cuando empezamos a hacer caso de la experiencia, crece el radio de actuación de nuestra razón. Tanto es así que llegamos a tocar la, hasta ahora, desconocida zona del saber. La prueba es que podemos aceptar estar equivocados y hasta pactar tablas en nuestras beligerancias.


Cuando realmente demostramos nuestra inteligencia es en el momento que nuestro radio de acción, el de nuestra razón, crezca lo suficiente para entrar en contacto con el de nuestro oponente. Aquí si estamos ya en condiciones de poder llegar a acuerdos dignos de nuestro conocimiento y, lo más importante, con sentido común.


Para terminar una reflexión y un pensamiento:


Los seres vivos inferiores, dotados sólo de instinto, si conviven con sentido común, curiosamente.


Y como decían en expediente X: “La verdad está ahí fuera”.


martes, 7 de diciembre de 2010

Monólogo: La idiosincrasia de las mujeres

Este post no es discriminatorio, ni insultante, ni vejatorio, contra las mujeres. Simplemente es una aportación personal, sobre su complejo carácter y su forma de actuar en ciertas situaciones, que rompe con la lógica simplista de los hombres.


En el genero humano, quien tiene las cosas claras del entorno que le rodea, y sabe con certeza sus metas, desde casi el principio de su existencia, es el sexo femenino. Es algo que va unido con sus capacidades perceptivas y funciona en automático. Creo que no hace falta ser muy inteligente, ni que entre en detalle, para habernos ya dado cuenta de ello.


Los juegos típicos de las niñas, son auténticos entrenamientos y desarrollo de sus capacidades. Los niños, en cambio, practican con la imaginación en el sentido mas lúdico. Aparentemente todo son juegos de niños, pero como prueba de lo que digo, solo hay que observar la diferencia de madurez intelectual y social, que tienen los críos y las crías, justo cuando empiezan en el instituto con doce años.


Con esta ventaja, las mujeres no necesitan ser manipuladoras activas (que las hay), para organizar su vida y obtener, en la medida de sus posibilidades, lo que ambicionan. En casos extremos y en sociedades discriminatorias, lo tienen mas difícil, pero en el mundo que yo conozco, la mayoría aprobaría con buena nota.


En el juego social y por lo tanto de relaciones, las mujeres aplican una reglas muy suyas que matizan en función de los acontecimientos. Es muy normal, que como base de una relación o amistad, pidan sinceridad y comunicación, internamente dan por hecho que el hombre es propenso a mentir y ocultar cosas. Es una jugada brillante; los hombres que ocultan cosas y engañan creen que ellas no lo saben, mientras, los honestos piensan que están jugando en igualdad con las mujeres.
La realidad es otra bien distinta; Las mujeres saben, perfectamente, cuando y que preguntar para desbaratar a su oponente. Creo, que todos hemos sudado en alguna situación de estas, y, a veces, hasta por algo sin mayor importancia.
Por otra parte, cuando ya no les interesa seguir, directamente, se olvidan de la sinceridad y de la comunicación haciendo borrón y cuenta nueva. Su capacidad de pasar de cien a cero es instantánea y unilateral, algo impensable, por los hombres, en un ser sensible y social.


Seguramente a nivel laboral, haya colectivos y empresas que discrimine al sexo femenino, lo cual me parece totalmente fuera de lugar. Socialmente, en cambio, ellas generalmente siguen dictando las normas y continúan con su situación de dominio. Lo que se se lleva dentro, se practica toda la vida desde la infancia, es complicado después de compartir en igualdad.


Esto que he comentado es valido y de aplicación para cualquier tipo de relación, afectiva, amistad, laboral, la que sea. Alguien ha intentado ganar a un trilero?, si? pues como sea bueno, no necesita hacer trampas para llevarse la apuesta casi siempre. Lógicamente, esta tontería de hoy, es mi apreciación personal, a lo largo de bastantes (muchos) años, tanto como participante o como testigo. He presenciado, involuntariamente, conversaciones entre chicas, que eran auténticas disecciones forenses por cosas triviales, en las que han hecho gala de su pulso y certeza. De lo personal me lo cayo, que por algo es personal. :)


No voy a echar mas leña al fuego, cada uno tenemos que asumir nuestro papel, hombre o mujer. El sentido de rebeldía y la perseverancia, son los estímulos que nos pueden dar opción de igualar esa partida, con esas reglas tan elásticas, que ni con la experiencia llegamos a controlar (jugando honestamente). Es el mayor de los desafíos cotidianos, de nuestra vida social, con las mujeres.