Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

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lunes, 28 de diciembre de 2009

Barrio Sésamo: Orgullo y Soberbia

La tontería de hoy tiene su miguilla, ya que, ni el orgullo es siempre bueno ni la soberbia tan mala. Solamente son como cuchillos de doble filo con los que es más fácil hacerse herirse y hacerse sangre.

El orgullo tiene su lado bueno cuando es algo que se está o se siente por alguien. La otra cara es cuando se es orgulloso, la pega radica en medir a los demás por lo que pensamos de ellos y a nosotros mismos por lo que nos creemos. Cuando hay orgullo por medio no aplicamos la misma escala para nosotros y el resto.

La soberbia, a parte de tener doble filo, suele faltarle también el mango, harto complicado coger ese cuchillo sin cortarse o pincharse. Ser soberbio es aborrecible por todos menos por uno mismo y estar soberbio sólo es adecuado cuando lo decimos de alguien que no seamos nosotros ni vaya con coba o socarronería :-)

El sentirse orgulloso de uno mismo va de la mano con ser soberbio. Dicen que la justicia es ciega y el soberbio a su manera también lo es; no ve sus errores y hace de justo inflexible con las faltas ajenas.

A estas alturas, seguro que todos lo tenemos claro, cualquiera que nos lleve la contraria es imbécil o cretino profundo y nuestras equivocaciones, aunque sean de bulto, son sólo faltas leves :-)

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