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sábado, 15 de mayo de 2010

Mi autómata o yo

Mucho tiempo sin decir (escribir) tonterías provoca que cuando se abre la boca se digan todas juntas de un tirón, o bien, una de tamaño astronómico. :-)

A cierta altura de la vida conviene tomarse un respiro de tanto estrés y tanta parafernalia deshumanizante, que nos envuelve la existencia, para reflexionar un poco; solamente un poco, acerca de nosotros mismos y nuestras facultades, de las que damos por hecho que tenemos, y mantenemos intactas. La desidia para hacer este tipo de ejercicio seria otro síntoma de nuestra robotización. [:-]

Una forma sencilla de conocer el grado de madurez de nuestra autosuficiencia, es plantearnos tres preguntas fáciles, pero cuya respuesta puede no serlo tanto:
  1. Sabemos realmente lo que queremos? Si decimos que Si podemos presumir de haber superado la primaria de nuestra madurez.
  2. Y sabemos de que forma o manera queremos obtener aquello que deseamos? La cosa se complica, estamos en el grado medio y es normal. Aquí de nada nos serviría copiar o hacer trampas, si no tenemos clara la respuesta, dudar o contestar negativamente nos dejaría sin superar nuestro propio bachillerato. En cambio, si hemos sido afortunados y nuestra respuesta ha sido afirmativa podemos enfrentarnos a la siguiente pregunta que nos podría dar el nivel superior, una licenciatura personal.
  3. Podemos ser nosotros mismos y aceptarnos así o necesitamos imitar algún estilo? Esta tiene trampa, podemos decir que si sin dudar y presumiendo de ello, pero luego no se podría ir de deprimido o eufórico por la vida. La madurez personal que nos hace autosuficientes evita, precisamente, que caigamos en esos extremos por mal o bien que nos vayan las cosas.
Bien, como hemos superado el test nos sentimos fuertes, y en otro momento de reflexión querremos dar un paso mas, y sacar el doctorado de nuestra vida. Aquí, igual que en la UNI, hace falta hacer una tesis y la nuestra será la pregunta clave y su respuesta:
  • El potencial que creemos que tenemos (hemos superado las tres afirmaciones anteriores)lo utilizamos en nuestro beneficio, para obtener aquello que deseamos, manipulando a otros, que andan dudando con la respuesta a la primera de las preguntas, y no saben que significa la segunda?
Oh oh quien diga que si, ha sido fichado por el lado oscuro de su personalidad, y no ha aprendido nada de la vida, como persona, ni de la tontería de hoy :-D

viernes, 23 de abril de 2010

Hay días que hasta Murphy puede parecer un optimista convulsivo

No es por querer ser gracioso o más cínico que de costumbre pero, realmente, hay días en los que hasta las circunstancias mas cotidianas se alían en una cruzada contra uno, sin darnos tregua ni respiro.

No es una cuestión de mala suerte y de que todo lo negativo lo atraigamos como un imán. Es una simple cadena de pequeñas fatalidades que nos va amarrando y, si bien no nos fondea, si nos deja con el agua a la altura de los ojos. Lo peor de todo es la combinación térmica, je je je; la cabeza llega a inflamarse con tanta acumulación de imprevistos negativos pero, por otro lado, nos sentimos helados por la falta de capacidad de no poder solucionar tanto despropósito junto. El remate es que siempre nos acontece en los momentos de menos reflejos y con una  falta de soltura intelectual casi desesperante. 

No es algo que ocurra a diario (ufff, afortunadamente), pero si con cierta previsible regularidad y nunca de una manera llevadera. Utiliza la misma filosofía que el suplicio: Infringir daño sin provocar desvanecimiento. Vamos que seas consciente del dolor sin sucumbir y acentuado por la impotencia de no poder evitarlo. 

No es necesario que dé detalles ni ejemplos de esto que describo. Creo que todos (paso de decir también todas, si no excluyo, también vosotras estáis incluidas) hemos tenido este tipo de visita y sabemos la jaqueca que nos puede llegar a producir.

No es fácil de llevar ni tampoco acostumbrarse a estos días donde todo sale a medias, ni mal del todo para que no nos deprimamos, ni próximo para que podamos capearlo sin llevarnos el chaparrón. En estas jornadas, hasta mi frase: ...de los malos momentos experiencia, pega un patinazo y se estrella contra el suelo de la realidad mas dura.

No es algo que duré eternamente pero, cuando se extingue este collar de pequeñas fatalidades, nos deja un regusto amargo, sabedores que su próxima cita será en fecha imprevista, pero no a largo plazo.

No es para darlo ya mas vueltas y, cuando me toque su siguiente visita, lo tomaré como una revalida socio-laboral. Suena bien (je je) y si la suspendo, seguro que sin tardar mucho, tendré otra oportunidad para examinarme de nuevo. :-)