Una forma de definir el vacío absoluto es hacer uso de las tres nadas. Nada de materia, nada de luz y nada de temperatura. Esto es algo que existe de por si sin necesitar masa, espectro visible o calor.
Son tres elementos, por llamarlos de alguna manera , que forman parte de los temores mas arraigados, y en conjunto, posiblemente, formen el mayor miedo que podamos imaginar.
Un vació absoluto es el abismo invisible e infinito (menuda combinación) que, en momentos críticos, nos vemos ante él y debemos adentrarnos por muy oscuro, frio e inhóspito que nos parezca.
Aquí los consejos o la experiencia de poco o nada sirve. Contra una situación tan extrema no hay otra opción que tirar para delante y lo que sea será. No es cuestión de ser positivo o negativo simplemente realista.
El universo que es un espacio de dimensiones impresionantes (por no decir infinito) y seguro que tendrá zonas totalmente oscuras donde no llegue la luz de las estrellas, una inmesidad de vacio sin un átomo de materia y por supuesto sin calor alguno. Así que nosotros por muy importantes que nos podamos creer y por mucho que temamos a nuestro abismo particular, somos una mínima expresión de todo el conjunto.
Esta comparación no es consuelo pero sirve para ponernos un poco en nuestro lugar. El vacío tan inmenso que nos rodea (basta con mirar el cielo una noche estrellada) es mucho mayor que el que tanto nos asusta y, nosotros, formamos parte de él. Si las hormigas, al ser tan pequeñas dentro de su entorno, tuvieran la preocupación de ser aplastadas, no irían en fila y ni tan siquiera trabajarían y dejarían de ser hormigas.
Seamos nosotros personas y tengamos los pies en el suelo aunque sea en el mismo borde del precipicio :-)
Opiniones y reflexiones con una lógica un poco particular. Simplezas con sal y pimienta para que no sean tan simples. Tonterías profundas que no teorías profundas.
Entrada más destacada
Concurso de relatos 46ª Ed. Momo de Michael Ende. (La finca de la curva)
Concurso de relatos 46ª Ed. Momo de Michael Ende. La finca de la curva El pueblo donde de crío pasaba los meses de julio y agosto fue dura...
Mostrando entradas con la etiqueta miedos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miedos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 2 de diciembre de 2009
martes, 29 de septiembre de 2009
Lo último que se pierde no es la esperanza
Hoy la tontería si que es profunda. Se dice que lo último que se pierde es la esperanza y, en mi opinión (y experiencia), eso no es cierto. Quien se hace eco de esta frase no ha llegado a tal extremo.
Lo último que perdemos es el miedo. El miedo es el sentimiento mas arraigado dentro de los seres vivos. Hay temores o fobias de todas las clases y normalmente no l@s superamos hasta enfrentarnos a ell@s.
Al llegar a una situación limite no nos queda mas remedio que ponernos en el borde del precipicio de cara al abismo que tanto nos asusta. Y cuando llegamos a esta situación la esperanza ya nos trae sin cuidado.
Las sociedades y, en especial, las religiones ya se han encargado desde sus orígenes a sacar beneficio de nuestros miedos que a la vez son nuestro punto mas fuerte cuando consiguen que los perdamos.
Lo último que perdemos es el miedo. El miedo es el sentimiento mas arraigado dentro de los seres vivos. Hay temores o fobias de todas las clases y normalmente no l@s superamos hasta enfrentarnos a ell@s.
Al llegar a una situación limite no nos queda mas remedio que ponernos en el borde del precipicio de cara al abismo que tanto nos asusta. Y cuando llegamos a esta situación la esperanza ya nos trae sin cuidado.
Las sociedades y, en especial, las religiones ya se han encargado desde sus orígenes a sacar beneficio de nuestros miedos que a la vez son nuestro punto mas fuerte cuando consiguen que los perdamos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)