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sábado, 2 de enero de 2010

La educación civica antisocial

De antes había una asignatura (esta claro que hace muchos años) denominada: "Educación Cívica", que se impartía en las escuelas. Básicamente era un catecismo social en favor de unos valores supuestamente cívicos y sociales. Al margen de su intencionalidad dogmática, a favor del régimen político establecido en la época, también incluía unos aspectos de conducta elementales y para nada censurables. http://es.wikipedia.org/wiki/Educaci%C3%B3n_c%C3%ADvica



Con la transición democrática se cortó por lo sano y desapareció por completo tan recalcitrante enseñanza. Yo no voy a defenderla, ni mucho menos, pero algunas normas básicas de comportamiento también se quedaron fuera como si fueran culpables del uso intencionado del temario. Ahora se diría que son daños colaterales.


La verdad es que quien es limpio o aseado o educado o respetuoso o ... no necesita leerlo en un libro para actuar de esa manera. Por desgracia, todos esos valores cívicos y sociales y me refiero a los mas simples de convivencia, se ignoran cuando uno se quiere significar (ojo, que yo no me excluyo).


Se podría pensar que es solamente la gente joven la que se comporta de esa manera y, curiosamente, los adultos y hasta las personas mayores, hacen ese uso de rebeldía,  saltandose las mínimas normas de convivencia. Algo que no debe pasarse por alto, es que: la forma de comportarse se aprende en el entorno familiar y se practica en la calle. 

Después del rollo algunos ejemplos, unos de falta de educación y otros mas sangrantes:


  • Los corrillos de adultos que se forman, a darle al palique, ocupando casi toda la acera, sin preocuparse por dejar circular a los demás.
  • Las abuelitas que llevan al nieto de paseo en el cochecito y lo asoman de entre los vehículos aparcados para cruzar la calle por el peor sitio.
  • Los padres que enseñan a sus hijos pequeños a cruzar los semáforos precisamente cuando están en rojo. (para matarlos)
  • Los jóvenes que protestan por qué no les dejan hacer reuniones de botellón y luego resulta que no  se molestan por dejarlo todo empantanado.
  • Los que usan el transporte público, como si estuvieran ellos solos olvidando o ignorando las mas elementales formas de comportamiento.
  • Y, por último, los que aparcan en un paso de cebra,  sin palabras...
Bueno, ya vale que esto no es ningún sermón, cada uno sabe como debería actuar y, si no lo hace, es por que no le da la gana. Yo también he ido a la escuela (aunque no lo parezca bastante a menudo), no se aprende aquello que no se quiere saber, lo demás son excusas y, en la vida, pasa algo parecido.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Los anillos del tronco

Es sorprendente que hasta en la madurez haya vestigios de actuaciones propias de preescolar. Y como todo tiene su parte buena y su lado malo. Tener espontaneidad, imaginación y fantasía es lo positivo, mientras que la cabezonería, seguir siendo caprichoso y eludir responsabilidades esta claro que es lo negativo.

La edad va mas en función de como actuemos que de los años que tengamos y no sirve de nada engañarse con comportamientos de adolescentes para creerse joven. La contra es ajustarse a un estereotipo y sentir vergüenza por tener frescura o imaginación.

En cada etapa de la vida hay referentes y, tanto los buenos como los malos, forman los anillos de nuestro tronco. Eso es algo con lo que tenemos que convivir. La experiencia nos debe servir para pulir errores y vacunarnos contra las recaídas. La inocencia (entre paréntesis) de sentimientos y de las actividades lúdicas, propias de la infancia, pueden darnos un punto de frescura, a modo de injerto, para que el árbol de la vida de el fruto anual o, cuando menos, algún brote.

PD: Hasta las tonterías si son breves se digieren mejor :-)

sábado, 10 de octubre de 2009

Adultos inmaduros

Con la edad se nos supone, y nosotros mismos nos lo creemos, adultos, responsables y de acciones maduras. Joer, a lo mejor de viejo si llego y no pierdo la cabeza, igual si, pero ahora que estoy de medio pelo en sentido figurado y hasta real, anda algo lejos de la realidad (me pongo de ejemplo pero que cada uno se mire en el espejo).

Para empezar los hay con aspecto mas que respetable y poses distinguidas, callados y serenos. A estos (la experiencia de algo me sirve) les espero y en cuanto abren la boca y les sacas del guión aprendido que, generalmente, son opiniones ajenas procedentes del medio de comunicación de sus siglas afines, y que ellos usan como propias, sin haberlas siquiera revisado, se les ve el plumero y su incapacidad de improvisar cuando se les olvida la letra.

Luego estamos los que sin ser distinguidos, mas bien todo lo contrario, opinamos de todo sin el mas mínimo miedo y acabamos la mitad de las veces metiendo la pata hasta el ombligo. Y encima ni la experiencia de veces anteriores nos frena en la siguiente faena. Vamos que hay veces que hasta me da la risa de las esperpenticas situaciones creadas por incansable verborrea innecesaria como he dicho al menos en la mitad de las ocasiones.

Ahora me quedan los que no se sabe si van o vienen, que quieren ver las cartas de los demás y no enseñan de que va su juego. Estos son inmaduros por que tan mayores ya tendrían que mojarse y no estar agazapados por miedo a quedar fuera de lugar o equivocarse, incapaces de tomar una decisión propia sin sudar hasta para las mas nimias cosas. Incluso los niños pequeños demuestran ser mas adultos que ellos cuando con un año le echan arrestos y se sueltan a andar.

Los primero y los últimos son afines entre si y es fácil encontrar hibridos que en ocasiones se hacen eco de opiniones ajenas y otras veces callan. Pero en definitiva o no tienen algo propio que exponer o se lo callan.

Los cascantes, como mucho, solo podemos tener rollo entre nosotros mismos y, eso si, nos gusta dar tiza al resto (loritos, recelosos y mixtos). En una conversación y llegado el punto marcar posiciones le soltamos al otro algo así como: Si con todo lo mayor que eres y toda la experiencia que se supone que tienes has llegado a esa conclusión has pasado tu vida sin enterarte de nada. (Bueno, cada uno lo puede aderezar a su estilo pero esta es la linea básica del argumento) Con esta frase unos se quedan pensativos, a lo mejor por primera vez en su vida, y otros no saben que responder. Si hemos metido la pata como mas de la mitad de las ocasiones que abrimos la boca y damos con uno de los nuestros seguro que nos da la replica.

Los bocazas, entre los que esta claro que me tengo que incluir, sólo nos falta mordernos la lengua de vez en cuando, aproximadamente la mitad de la veces, para poder aprobar en nuestra madurez y llegar a ese 50% de acierto. Todo se andará y un suspenso alto me da opciones de llegar algún día a mi graduación.
Yo lo intento, pero no me suelo callar :-)