La causa, sencillamente, fue el hacer comparaciones y juicios de valor, utilizando grandes películas, y o sus directores, como referente al film analizado. Todo tiene cabida en cuanto a gustos personales, pero este tipo de comparativas están fuera de lugar, si el autor de la misma no demuestra suficiente solvencia en el medio y en el conocimiento del tema.
Mi crítica, en este caso puedo hacerla, es hacía los blogeros que se permiten realizar estas comparaciones. Seguramente, sus conocimientos cinematográficos me superen holgadamente, pero su sabiduría no justifica esa falta de respeto.
Me explico, hay gente joven que no ha visto El Padrino y se puede fiar, por simpatía o afinidad, de dichos críticos aficionados, e incluso hacerse eco de dichas comparaciones. En definitiva, flaco favor, al cine. A los que nos gusta dar caña por estos medios y tienen bastante difusión (mi limitado seguimiento me excluye de esto), deberían tener cuidado con lo que divulgan. Se puede ser original y entretenido sin perder la coherencia.
Creo que si en la historia del Cine hay una película que puede ser referente del séptimo arte es la de "El padrino" , cinematográficamente y gustos aparte, es un compendio y un manual completo, en todos sus aspectos, de como hacer cine. No creo que haya crítico que pueda objetar de las interpretaciones, de la puesta en escena, de encuadres, iluminación, adaptación y coherencia del guión, banda sonora perfectamente integrada, etc. No creo que tenga que hacer mas publicidad de la misma.
Por ello, que comparen a El Padrino o su director con otro film y otro director, se me antoja fuera de lugar. En cuanto a gustos habrá realizadores y otras películas, pero ninguna rezumara esencia de cine de principio a fin en todos sus aspectos. Parece que soy un defensor de El Padrino, la verdad es que no, mis preferencias van por otros derroteros; Pero, es una de esas películas, que dan sentido real, no solo literal, a lo del Séptimo Arte.
No me voy a seguir enrollando, y para muestra, el comienzo la primera entrega de El Padrino. En estos, casi siete minutos, hay mas cine que en muchas filmografías:
Lo bueno, bueno es, no sólo lo parece.