
Lo que vemos en la pantalla son dos historias de muy diferente magnitud pero compartiendo el mismo tiempo y el mismo espacio. Por un lado tenemos una sencilla e intimista trama de unos niños con inquietudes de hacer una película, de zombies (usando una cámara de super 8), con sus limitados medios de producción, presupuesto mas que ajustado y, con una trama sentimental, complicando las cosas un poco más. Por otra parte esta el suceso, aparentemente, un accidente; que desencadena una situación de alarma nacional, en el pequeño pueblo, donde transcurren ambas historias.
Las escenas de los críos haciendo su película, están presentadas imitando sus escasos recursos de maquillaje, efectos especiales, dotes interpretativas y demás aspectos. Los planos de la otra trama hacen justo, todo lo contrario, un derroche de medios; en especial en la secuencia del accidente ferroviario. Por la narrativa y el enfoque algunos de los tópicos habituales, que están bien presentes, se podrían tomar como guiños para el público made in USA; pero aquí, siguen siendo tópicos y, le restan valía al proyecto.
A pesar de los defectos comentados, en mi opinión y para mi gusto lo son, la proyección resulta entretenida y vistosa. Llegando al desenlace, es donde mas rechina lo dicho en el párrafo anterior; pero su contrapunto, reside en la propina incrustada de los títulos de crédito, para mi el mejor y mas largo guiño de toda la película.
Todavía es posible visionar esta película en algún cine, sin tener que esperar su salida en los videoclubes. De hecho, aquí esta semana todavía la podremos ver, y en versión original, gracias a la filmoteca.
A veces, los de provincias, tenemos esa suerte :-)