Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

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lunes, 22 de noviembre de 2010

Cruzar el umbral...

Hay un miedo o un respeto hacía lo que pueda haber mas allá, de la realidad cotidiana, de la vida material y física de las cosas como las conocemos. Es algo normal, tener o sentir, este tipo de sentimientos por aquello que desconocemos. Al dormir, cuando soñamos, establecemos un vínculo que se salta las leyes físicas y entremezcla los dos mundos, el real y el imaginario, con el agravante que durante ese período no tenemos muy claro cual es cual, por eso al despertar suele haber un período de confusión y hasta desorientación, de vuelta al mundo sólido.

Conscientemente también se puede uno adentrar, o al menos, intentarlo, en el quicio de este umbral o puerta. No me refiero, ni a drogas, ni hipnosis, ni lavado de cerebro; es mucho mas simple y el éxito depende de la creencia y disposición que tengamos al respecto. El experimento es sencillo y fácil de realizar, seguramente las primeras veces no se consiga nada o  simplemente un relajamiento superior al normal; en las posteriores, si avistemos algo que la realidad no identifique ni reconozca completamente...

No hay ningún misterio y el mecanismo es de lo mas trivial, consiste en mirar con los ojos cerrados. Simplemente, en una postura cómoda, cerrar los ojos e intentar ver algo, sin prisa ni forzar la visión. Yo soy el primer escéptico de todo aquello que no es medible ni cuantificable, pero con una mente abierta y sin crearse unas falsas expectativas sobre el éxito, se puede llegar a percibir esa zona difusa entre lo real y lo imaginario. Cada uno verá algo o nada, todo depende de la intención, de la persistencia y número de intentos. Es posible que parte del éxito sea la autosugestión y la capacidad de relajación de cada uno; en cualquier caso, la practica no tiene que ser negativa ni nociva. Al menos, este ejercicio mental, ayuda a dormirse. 
:-)

Al ser un tema que se podemos tratar con mas miedo que respeto, puede influirnos negativamente, y verlo como una puerta negra que se abre para atraparnos y no dejarnos volver al lado de la luz... El miedo es libre, y el enfrentarnos o no, cada uno a nuestros temores, es solo decisión propia. Para los mas temerarios, tampoco hay que creerse que con esta practica se puede cruzar el universo y el tiempo, cada uno tenemos nuestras limitaciones, no obstante puede que alguien si pueda y lo haya conseguido. 
:-) 

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