Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

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sábado, 9 de octubre de 2010

Casi un Déjà vu

Ahora con el TDT los fines de semana se puede ir saltando de película en película a través de los diversos canales. Hay de todo pero se puede hacer una sesión continua aceptable y algunas veces mas que decentemente.


Hoy en un de esos canales ponían una que hacía mucho tiempo no revisaba y me dejo buen recuerdo. Me refiero a Sospechoso (1987), recordaba la trama y el desenlace pero la puesta en escena y el desarrollo de la trama me mantuvo distraído. No obstante, había una escena que me venia a la cabeza pero no la encajaba con la historia que estaba viendo.


A continuación, en otra cadena, pasan Falso testigo (1987) y, al poco de comenzar, veo la escena que me estaba recordando el otro filme. Son curiosos los caminos que usa el subconsciente para mostrarnos las cosas. Que una película te recuerde una escena, que corresponde a otra, no tiene nada de particular. Siendo ambas del mismo género cinematográfico y estrenadas en la misma temporada, aumenta este tipo de confusiones.


El hecho que veintitantos años después, la proximidad sea sólo de horas y en cadenas de televisión que no tienen nada que ver entre si, es una circunstancia como mínimo improbable. Este tipo de situaciones y casualidades temporales estimula la imaginación y, a pesar, de nuestra insignificancia en el marco del Universo que nos envuelve, nos da (a mi por lo menos) un suspiro de frescura.

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