Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

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sábado, 3 de abril de 2010

La verdad de las cosas que decimos y de las que nos dicen

Hoy toca tontería en toda regla, cuatro días de asueto dan para esto y mas. Después de haber consumido la mitad de las mini vacaciones, en una reposición del estrés personal, y de la mejor hora robada al sueño del fin de semana pasado, viene el ratito de reflexión, nunca están a gusto las neuronas de uno.

Hay algo que con el tiempo llegamos a dominar y manejamos con maestría. Es la forma de matizar las cosas que decimos. Si, podemos decir algo y maquillarlo tanto o mas que nuestro propio aspecto.


No solamente usamos la entonación que más nos interesa, si no que además, las frases y los giros que empleamos, acaban alterando tanto el mensaje original que ni con una prueba de ADN le encontraríamos la paternidad.


Aun cuando se pretende ser objetivo, al hablar, añadimos diversos matices subjetivos. Con tantas variables, la única manera de sacar algo en claro, radica en el conocimiento que tengamos del interlocutor y de la confianza que este nos merezca.

Esta claro que creernos portadores de la verdad es algo relativo y utópico. Siempre añadiremos algo de nuestra cosecha aunque esta no sea nuestra intención. Si lo tenemos en cuenta y lo aplicamos con todos, incluidos nosotros mismos, igual no perdemos el gen original de sinceridad :-)

Hay quien hace una cruzada de la verdad y de su persona, obviando lo comentado en esta tontería. El problema no radica mas en la intención que se tiene al decir las cosas que en la verdad en si misma. Una verdad sesgada, o sacada de contexto, o dicha a medias; adornada con frases dirigidas y entonada para infundir miedo, desasosiego, etc. Esto es una MENTIRA MAL INTENCIONADA Y VIL. 

Este es un arte oscuro que suelen dominar los medios de comunicación dirigidos (hay alguno libre o independiente?), los grupos políticos y las diversas religiones o sectas. Todos ellos parten de un ideal noble, unos compromisos sociales dignos y una forma de vida comprometida con sus semejantes. 

Pero, a la hora de la verdad, en la aplicación de sus idearios, compromisos o credos, queda subyugada por el poder de dominar y dirigir masas. Así, que partiendo de una verdad, llegamos a algo que es de todo menos sincero y honesto; salvo contadas y honrosas excepciones.
   





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