Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

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jueves, 3 de diciembre de 2009

Los anillos del tronco

Es sorprendente que hasta en la madurez haya vestigios de actuaciones propias de preescolar. Y como todo tiene su parte buena y su lado malo. Tener espontaneidad, imaginación y fantasía es lo positivo, mientras que la cabezonería, seguir siendo caprichoso y eludir responsabilidades esta claro que es lo negativo.

La edad va mas en función de como actuemos que de los años que tengamos y no sirve de nada engañarse con comportamientos de adolescentes para creerse joven. La contra es ajustarse a un estereotipo y sentir vergüenza por tener frescura o imaginación.

En cada etapa de la vida hay referentes y, tanto los buenos como los malos, forman los anillos de nuestro tronco. Eso es algo con lo que tenemos que convivir. La experiencia nos debe servir para pulir errores y vacunarnos contra las recaídas. La inocencia (entre paréntesis) de sentimientos y de las actividades lúdicas, propias de la infancia, pueden darnos un punto de frescura, a modo de injerto, para que el árbol de la vida de el fruto anual o, cuando menos, algún brote.

PD: Hasta las tonterías si son breves se digieren mejor :-)

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