Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

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lunes, 26 de octubre de 2009

Hablando solos o auto aislamiento


Cada día es mas normal pensar en alto y no importa estar sólo o acompañado. Se dan situaciones curiosas y cómicas. Todos hablamos solos alguna vez pero últimamente con mas frecuencia y no me refiero a cuando hay exceso de alcohol etílico en sangre que nos contamos nuestra vida a nosotros mismos.

Es normal ver a alguien gesticulando y dando golpes al volante mientras conduce con la mirada perdida en el vacío y se pasa los semáforos sin inmutarse, si a alguien se le ocurre pitarle, despierta del trance para obscenizar los gestos y lanzar piropos a los familiares de quien le interrumpió. Este conductor no hablaba solo y cumplía la normativa al usar el móvil con un manos libres (y tan sueltas que el volante mas que sujetado era aporreado), pero actuaba como si estuviera sólo, circulando sin respetar el resto de las normas de tráfico.

Hoy en día mantener un conversación con la pantalla del PC es de lo mas corriente y no, precisamente, por leer el correo en alto. Le damos una prosopopeya al monitor mirando las web de Internet o maldiciendo los campos de las bases de datos que tenemos que llenar en el trabajo; estas últimas parecen hechas por un sádico con el culo (no me corto un pelo). Da igual tener algo o no de idea de informática, las hacen para que pongamos datos inútiles y por triplicado, no me extraña que nos llamen funcionarios chupatintas (ahora quedaría mejor lame-monitores). Y todo por no gastar la pasta en el software apropiado; aprovechan las herramientas de los paquetes ofimáticos para hacer bases multiusuario a nivel nacional que quedan desbordadas y desbordan a los sufren utilizandolas. Así que entre conversaciones, insultos y cabreos por la lentitud y desesperación, pasamos los días de estrés los lame pantallas de oficina.

Que bien me he quedado, y no me ha oído nadie. Las historietas del blog, de momento, no las leo en alto. Son sólo dos ejemplos cotidianos de la auto comunicación que tenemos hoy en día, en vez de comunicarnos entre nosotros hablamos con el monitor, el tema da para mas pero, otro día seguiré dándole caña, que yo no hago bases de datos. :-)

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