Sólo hay dos cosas que nos pueden ofender:
Las verdades que no queremos escuchar y las mentiras que nos creemos.
Cuando esto pase es bueno saber a que grupo corresponde la ofensa para no engañarnos y poder devolver el guante adecuado.

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lunes, 14 de septiembre de 2009

El mal y la cura

Como preámbulo o prólogo diré que hay males que la experiencia nos ha enseñado una cura y sin ser mágica al menos nos alivia.

Tres ejemplos simples:


• Si estamos tristes melancólicos o con ánimo de romántico en luna nueva no hay nada como llorar. Al rato se nos ponen los ojos como un vampiro, rojos, húmedos y ardientes pidiendo gafas de sol. En cambio, la angustia se ha transformado en hambre, ganas de una copa (tomarla con las gafas oscuras de noche tiene su morbo), escuchar música o hasta ver una peli; leer también puede apetecer pero con los ojos así iba a ser un poco jodido. El lastre de lágrimas soltado nos ha hecho salir a flote y seguro que escuchando musiquilla con un buen copazo (hay que recuperar líquidos) hemos salido ganando con el trueque.

• Cuando nos pasamos con la bebida, sobre todo en ayunas, las nauseas frenan la euforia de la presencia del alcohol en sangre y lo que empieza como una buena y alegre fiesta se va tornando como una amenaza de tormenta en toda regla. Pues lo mejor, al primer síntoma de mareo es provocar el vómito, son cinco a diez minutos como pasar el Cabo de Hornos nadando. Pero después que se recupera la color y con ayuda de un bocata en condiciones se puede seguir la fiesta y volver a coger el punto vacilón con la bebida.

• En momentos de estrés mental donde se mezclan sentimientos, situaciones, pensamientos, elucubraciones, fantasías, deseos, absentismo laboral, desmoramiento de ideales, recuerdos buenos, experiencias dolorosas, puntos blancos que no significan nada, agujeros negros en la memoria que te recuerdan (menudo contrasentido) que tienes que hacer algo con tu alma y mas sentimientos. En estos momentos la válvula de escape es soltar parte de esta presión escribiendo aunque sean tonterías sin ton ni son ni rima ni acentuación y con gramática o estilo que mas bien parece todo lo contrario.

Y en estos tiempos la mejor aspirina para esto es un blog, así que tontería a tontería pienso quitarme la jaqueca intelectual o al menos dejarla asumible hasta la siguiente dosis.

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